lunes, 29 de julio de 2019

Mi casa es mi castillo.


Mi casa es mi castillo, te dije. Mis libros son sus almenas. Mis películas sus contrafuertes. Mi timidez el foso que me separa del mundo. Si quieres entrar en mi vida debes salvar el foso, derribar los contrafuertes, escalar las almenas. Luego has de llamar con cortesía a la puerta de mi alcoba (la segunda a la derecha según subes desde el refectorio) y quizá sólo entonces te deje entrar. Porque, ¿qué razón hay para salir de mis aposentos, dejar atrás almenas, contrafuertes, foso, y castillo?, ¿qué puedo encontrar de interés fuera de la fortaleza que con mi imaginación he levantado para huir de la realidad? “A mí”, respondiste tú.

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