Te dije que tenía miedo a las alturas.
“Entonces ya no podré llevarte conmigo al Séptimo Cielo”, me respondiste con
cara traviesa. “Pero si hace falta bajaría contigo al Inframundo”, me disculpé
yo. “Podríamos dejarlo en el término medio…”, fue tu propuesta. Y aquí estamos
los dos ahora, felices en nuestra cotidiana mediocridad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario