Laureano López Rodó
(Barcelona, 1920 - Madrid, 2000) es uno de esos hombres imprescindibles para
entender la historia contemporánea de España. Como buen conocedor que era de
la estructura del Estado (fue
Catedrático de derecho Administrativo, primero en Santiago de Compostela y a
partir de 1961 en Madrid) contribuyó de forma decisiva a la mordenización del
país, y por ende a que la transición a
Cuentan que, ya
mayor, López Rodó se encontraba desayunando un domingo cuando la camarera que
le servía le oyó decir: “Soy imbécil, rematadamente imbécil”. “¿Cómo puede
decir ud. eso don Laureano?”, terció alarmada su accidental interlocutora.
“Creo que soy un hombre de aceptablemente culto”, respondió él. “He sido
ministro, y he ocupado otros cargos de responsabilidad que exigen una formación
más que notable”, prosiguió, “Pero no soy capaz de entender este titular del
periódico. Sí lo entiendo palabra por palabra, pero no en su conjunto”. Curiosa,
la camarera se acerco a él y pudo ver como el diario "Ya" encabezaba así la
noticia en cuestión: “Los Colchoneros logran un valioso positivo en el campo de
Los Pajaritos”.
López Rodó era capaz
de entender el intríngulis del Estado, pero no conseguía descifrar el arcano
que se escondía tras un simple titular deportivo. Ni falta que le hacía. El
país seguiría siendo el mismo aunque el Atlético de Bilbao ese fin de semana hubiera
perdido ante el Numancia. Sin embargo, muy diferente hubiera sido España si en
1959 no se iniciara el Plan de Estabilización, y si a éste no lo siguieran tres
Planes de Desarrollo más.
Hoy la política se
ha banalizado. Estamos ya acostumbrados a que nuestros ministros, consejeros y
demás servidores públicos, tras prometer su cargo vestidos como dependientes de
El Corte Inglés, se dediquen a administrar su parcela de Estado encomendándose
sólo a su mejor saber y entender, que normalmente no es mucho ni muy brillante.
La solvencia intelectual ha sido substituida por la lealtad inquebrantable a
unas siglas políticas, y la honradez y la honestidad se han puesto en fuga ante
los intereses personales y partidistas de unos pocos. Antes existía vocación de
servicio, interés por solucionar los problemas que nos afectaban. Ahora, como
decía Woody Allen, sucede lo contrario: “La vocación del político de
carrera es hacer de cada solución un problema" Mientras tanto, nuestros
políticos ya han aprendido quienes son Los Colchoneros.
Gabriel Cisneros, Manuel Fraga, Laureano López Rodó, José Pedro Pérez Llorca y Gregorio Peces Barba, en junio de 1978, durante una reunión de la comisión constitucional. Foto obtenida en la web http://www.larioja.com/20070728/espana/fallece-gabriel-cisneros-padres-20070728.html
Gabriel Cisneros, Manuel Fraga, Laureano López Rodó, José Pedro Pérez Llorca y Gregorio Peces Barba, en junio de 1978, durante una reunión de la comisión constitucional. Foto obtenida en la web http://www.larioja.com/20070728/espana/fallece-gabriel-cisneros-padres-20070728.html